9 cosas que debes evitar para ser un ciclista feliz

9 consejos para ser un ciclista feliz

Consejos para no estresarse en el tránsito y ser un ciclista feliz en el mundo

Quienes utilizamos las bicicletas como medio de transporte urbano, para viajar a rincones desconocidos o, simplemente, como una actividad de ocio y tiempo libre, sabemos que el ciclismo es una actividad que hace mucho bien a nuestra salud física y mental. Sin embargo, no siempre conseguimos ser un ciclista feliz.

Son muchos los factores y responsables que, a veces, nos hacen perder el humor. Se trata de situaciones y personas que nos hacen olvidar la magia de pedalear, y nos alejan de la felicidad de ser un ciclista. Se trata de experiencias que debemos evitar o, si ello no es posible, procurar -por todos los medios posibles- no hacernos mala sangre con ellas.

Respirar hondo, poner nuestra mejor cara y continuar como si nada hubiese pasado, refugiándonos en ese sentimiento de libertad y bienestar que solo un ciclista feliz puede sentir. A continuación, entonces, encontrarás las 9 cosas que debes evitar para ser un ciclista feliz y que tu día sea -siempre- un gran día.

1. Un ciclista feliz no se enoja con los conductores irrespetuosos

¿Cuántas veces has salido a pedalear y te has encontrado con un conductor irrespetuoso? Pues, depende del lugar donde vivas, pero donde yo vivo, eso es moneda corriente. Todos los días te encuentras con conductores que no respetan la distancia de 1 metro y medio, que te insultan y no respetan como ciclista. Incluso, en muchas situaciones, ponen nuestra vida en riesgo.

Antiguamente, me ponía de mal humor cuando algo así sucedía. Pero ya no más. Y desde entonces, soy un ciclista feliz que circula por las calles de mi ciudad. Los malhumores generados en el pasado no lograban nada, más que cambiarme el día y convertirlo en uno malo. Hoy, busco generar consciencia desde otro ámbito. Pero cuando voy por la calle, respiro hondo y disfruto del viento en la cara. ¡Qué lindo es pedalear!

2. Soy un ciclista feliz porque evito discutir con peatones irresponsables

Al parecer, para los peatones las bicicletas no son peligrosas. Un día, pedaleaba rápido por la ciudad. Llegaba tarde a una reunión con amigos, así que no iba lo que se dice paseando. Pero iba contento, hasta que un peatón casi me cambia el día… y la vida. El hombre, que iba caminando por la acera, a mitad de cuadra decidió cruzar la calle. No lo choqué porque el destino no quiso.

Y lo peor de todo fue que, aún llevando luces y habiendo evitado el accidente (por milímetros), debí aguantar los insultos del peatón. ¿Yo había tenido la culpa? Bueno, no… Aunque me declaro culpable de haberle -de habernos- salvado la vida. Desde ese día, voy más atento a los peatones, y les ignoro cuando se cruzan o insultan sin motivos ni razón.

3. Soy un ciclista feliz porque no me ponen de mal humor los pozos

Me encanta practicar mountain bike. Pero no me gusta practicarlo cuando voy por la ciudad. Los pozos son muy peligrosos y pueden provocar daños y lesiones importantes, incluso la muerte. Por eso, los pozos y el mal estado de las calles me ponían de mal humor. Pero aprendí a disfrutar del pedaleo y procurar, por todos los medios, continuar siendo un ciclista feliz.

¿Puedo cambiar los pozos? ¡No! Evidentemente, no hay mucha cosa que pueda hacer. ¿Puedo evitarlos y no ponerme de mal humor? ¡Claro que puedo! Cuando circulo por la noche, llevo luces que además de hacerme visible me permiten ver muy bien el camino por el que voy. Ya sea de día, o por la noche, evito las calles que tienen un importante mal estado. Tambien procuro ir por la calzada, evitando circular por el arcén, (banquina, hombros, berma o acotamiento), que suele estar en peores condiciones. Y si veo un pozo, y no consigo frenar o evitarlo, me preparo para el impacto. Y me río, para seguir disfrutando del pedaleo. Bueno, a veces insulto… pero quiero seguir siendo un ciclista feliz.

4. Para ser un ciclista feliz, evita sentirte molesto por la falta de luz en otros ciclistas

Hace unos días, estábamos pedaleando con un amigo. Cayó la noche, así que nuestras luces nos guiaban por la ruta. De pronto, dos ciclistas vistiendo con ropas oscuras y sin ningún tipo de luces o reflectantes. ¡Una locura! Mi amigo quedó furioso. «¿Cómo puede ser que no lleven nada?.» Bueno, si quieres ser un ciclista feliz, ignora las irresponsabilidades de los otros ciclistas.

Más de una vez he ofrecido luces a ciclistas que encuentro por el camino. Yo llevo 3 luces rojas en la parte trasera de mi bicicleta. La seguridad es importante. Sin embargo, en lugar de agradecerme, me han respondido de formas diversas. La última vez, la persona me preguntó si no tenía nada más importante en qué preocuparme.

Y la respuesta es sí. Mi mayor preocupación cuando salgo en bicicleta es pedalear, disfrutar y llegar a destino siendo un ciclista feliz. Desde ese día, me aseguro que el ciclista no lleva una luz apagada. Si lo hace, le aviso que está apagada y le ofrezco baterías o una de mis luces, si es que la suya no tiene arreglo. Si no lleva luz, sigo con mi momento zen. ¡Chau estrés!

5. Debes evitar frustrarte por las malas actitudes de otros ciclistas

En más de una ocasión he visto ciclistas cruzando con luz roja, circulando por la acera o cometiendo algún otro tipo de imprudencia. La realidad es que sus actitudes ponen en riesgo sus vidas. Y, además, nos crean una reputación que no deseamos en el tránsito. Por ello, muchos se frustran y comienza el mal humor.

Con el tiempo, aprendí a ignorar estas actitudes y predicar con el ejemplo. Respetar las señales de tránsito y buscar, ya sea con el ejemplo, o desde otros ámbitos, que los ciclistas seamos más responsables. Promover el uso de las bicicletas en la ciudad también requiere de ciclistas preparados y respetuosos. Mientras lo logramos, no pierdo la calma, me resguardo en mi paciencia, espero que cambie la luz y continúo pedaleando feliz de la vida.

6. ¿Eres competitivo? ¡Deja de serlo!

¿Eres de los que sale a pedalear y siempre quiere ser el mejor de la calle? Intenta no serlo. Si tienes una súper bicicleta y una señora de 70 años pedalea en una bicicleta plegable más rápido que tú, no te pongas de mal humor cuando ella te adelante. Un ciclista feliz disfruta en todo momento, y no le interesa si es más rápido o lento que los demás.

Por cierto, si sucede lo anterior, y una señora mayor que tú te adelanta fácilmente, quédate contento, contémplala, admírala e intenta llegar a su edad en esas condiciones. Cuando sales a pedalear, no estás compitiendo. Estás disfrutando del aire, de la naturaleza, de las endorfinas corriendo por tu cuerpo. ¡Dibuja una sonrisa en tu cara y sigue adelante!

7. Ignora los comentarios desubicados y los prejuicios sociales

En muchos países del mundo, en especial latinoamericanos, utilizar la bicicleta como medio de transporte urbano es sinónimo de pobreza y bajo estatus social. Ir en bici al trabajo o a estudiar no es tan bien recibido por la sociedad. Quienes las utilizamos a diario, solemos ser objeto de burlas, críticas y un sinfín de experiencias que nos desmotivan y hacen poner de mal humor al pedalear.

Una vez viajé a Londres por motivos laborales. Teníamos agendada una reunión y debíamos ser puntuales, como marcan los usos y costumbres de la ciudad. Para evitar retrasos, llegamos 5 minutos antes al lugar acordado. Y por esto, pude ver un hombre sencillo bajarse de su brompton. Se dirigió a nosotros con su bicicleta plegada, se presentó y comenzamos a conversar. La reunión había comenzado.

Ese hombre, con una actitud humilde, simple y natural, que llegó en bicicleta plegable como cualquier otro ciudadano, era un hombre de la alta sociedad inglesa. Poseía una educación envidiable y una caja de ahorros que no consigo imaginar. Y llegó en bicicleta. Llegó en bicicleta, como cuando yo llego al trabajo en mi ciudad.

Ese día comprendí que pobre no es el que usa su bicicleta como medio de transporte urbano (ya sea por necesidad económica o por opción). Pobre es aquél que no logra comprender  la importancia de ciudades más humanas y de los beneficios de utilizar la bicicleta. Pobre es quien no es tolerante y basa sus creencias y rankings sociales en apariencias y no en la calidez e importancia humana de una  persona. Desde ese día, soy un ciclista feliz por mi ciudad, a pesar de lo que me digan, griten o dejen de decir.

8. Los ciclistas felices no discuten por el casco

La obligatoriedad de utilizar el casco se discute en muchas ciudades del mundo. Y entre la comunidad de ciclistas, hay personas a favor y personas en contra. Lo cierto es que los argumentos para un lado o para el otro son abundantes y todos tienen sus puntos fuertes. Entonces, ¿para qué el mal humor discutiendo sobre este tema?

Si lo quieres usar, úsalo. Si no lo quieres usar, no lo uses. Si la Ley lo obliga, pues ya sabes qué hacer. Mientras tanto, sé feliz, pedaleando por las calles y disfrutando de esta pasión que nos une.

9. Soy un ciclista feliz porque intento ayudar al entorno y mi pedaleo es defensivo

La regla es si puedes ayudar a alguien, hazlo. Si ese alguien no necesita, o no acepta la ayuda, sigue con tu camino. Si puedes educar, hazlo. Si el que está cometiendo una equivocación es tan tonto -y tan soberbio- como para no aceptar un comentario, relájate y sigue con tu pedaleo. Si lo que está sucediendo no está alineado con tu objetivo (educar, llegar a destino, disfrutar, promover el uso de las bicicletas), pues relájate y sigue con tu momento de libertad en dos ruedas.

En definitiva, soy un ciclista feliz desde que aprendí a pedalear defensivamente. Y esto significa cuidarme de conductores irresponsables, adelantarme a maniobras imprudentes de terceros o imperfecciones en el asfalto, frenar si es necesario. Pero también soy un ciclista defensivo, y feliz, desde que defiendo mi mente y evito estresarme por comentarios desubicados, insultos y maltratos de quienes comparten el tránsito conmigo. Evito contaminarme por el malhumor de los demás y disfruto al máximo de pedalear.

¿Y tú cómo haces para ser un ciclista feliz y no ponerte de mal humor en el intento?

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